No He Vivido Nada""

El diario de Victoria Mar...

sábado, 20 de febrero de 2010

Capitulo 1, El giro inesperado.

Ahora que mi vida ha dado un giro de 180 grados... Solo puedo pensar en que realmente no he vivido nada. Voy a pasar de esta vida sin haber hecho nada de valor, sin enamorarme de verdad o amar apasionadamente, sin lograr mis objetivos. Y ni siquiera estoy segura de cuáles eran mis objetivos.
    Y entonces recuerdo aquel gran cambio en mi vida, lo que hizo que mi destino fuera en una dirección en lugar de otra. Al parecer no era la gran cosa, solo la elección de carrera.

    Sucedió un Lunes, bueno, pienso que fue un lunes, pero igual pudo haber sido cualquier dia de la semana. Asistí a la primer clase del día, química orgánica, no entendía ni medio eslabón de la cadena de hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, lo que fuera. Y para colmo, no había simpatía entre la maestra y yo.

Al finalizar había una hora libre y mis pasos me llevaron a donde se encontraban publicados los horarios de todos los grupos. Una feliz coincidencia, las materias comunes de mi grupo en el área 2 química biológica, eran impartidas por los mismos maestros en el grupo 609, de las áreas V y VI humanidades y artes.
 continua...
Descargar Capitulo 1.
 
 

Comenzar por el Final

Bueno, este es el final, al menos, el mío.
Cáncer. Y no me refiero a mi signo del zodiaco. Terminal. No la de autobuses.
Todo termina aqui. Y no he vivido nada...

martes, 16 de febrero de 2010

Gracias por el premio!!!

Bueno, quiero agradecer al Blog After of The Twilight por otorgarme el premio... er, aunque se me acuse de Nepotismo... Je je.
Besos!
Laura Helainne

domingo, 14 de febrero de 2010

LOVE MEMORIES- por Victoria Mar

Melody bajó de la camioneta lentamente, abrió la cajuela para sacar las bolsas con los víveres y entonces lo vio, estaba a unos cuantos metros, y la observaba con algo de tristeza, pero a la vez con ansiedad, la joven se quedó inmóvil por un momento mientras él se acercaba con decisión.

-I'm sorry- dijo él simplemente.

Después de un suspiro, la chica sacó varios bolsas del interior de la camioneta y se las entregó a Kyousuke, tras cerrar la cajuela, con un ademán le indicó que la siguiera, abrió la puerta de la casa y lo invitó a pasar, en silencio él la siguió hasta la cocina. Ella empezó a guardar las latas y cajas en la despensa, él tenía una sensación extraña, sintiéndose fuera de lugar, pero a la vez en su hogar y, tratando de sentirse útil, comenzó a guardar botellas y paquetes de lácteos en el refrigerador, al menos, esas eran cosas cuyo lugar era obvio.

-Kyousuke, you should be hungry, let's have a lunch- le indicó Melody, cuando terminaron de guardar todo. Ella tomó pan de caja y colocó algunas rebanadas en el tostador, como si se comunicaran telepáticamente, él sacó del refrigerador jamón, queso y mantequilla.

Melody sonrió levemente –Aún hay algo de ti- dijo en voz alta, pero para sí misma, ya que él no pudo entender, aún así, a Kyousuke le agradó escuchar la tierna voz de la chica.

Ella preparó dos emparedados, mientras Kyousuke la miraba sin saber qué hacer, sus miradas se cruzaron por un instante y ella tomó de la alacena un par de vasos.

-I would like some coke- dijo ella, él asintió y con presteza llenó ambos vasos.

Comieron despacio, en silencio, ninguno de los dos terminó su sándwich, era demasiada la tensión en el estómago de cada uno.

-Who told you the address? - preguntó la chica finalmente

-You speak very well in English, Melody.

-That's not the matter, Kyousuke, why had you come?

-I need the truth, and something inside myself tell me that my place is in here, with you, and, with our baby.

Melody palideció, ¿cómo sabía él eso?, ni siquiera se lo había comentado a Itsuki, su cuñada, quien por cierto, había prometido no darle ningún dato a Kyousuke.

-How do you know that I'm pregned?

-Darling, you told me- Kyousuke sonrió al notar que había sorprendido a la chica y que su sospecha era correcta –you told me- continuó- with your eyes, that last day in the hospital. I don't know if my old Me told you before, but I have a strange gift, I can see the special bright in the eyes of the pregned women, even I was a child.

La chica lo miró sólo de reojo. En realidad no sabía eso de él. Y se preguntó que tanto más no sabía acerca del hombre con el que se había casado. Aunque para empezar, sabía que no era bienvenida en la familia de Kyousuke, con excepción de Itsuki, que al estar casada con un europeo, era mucho más abierta y amigable.

-So, I need to know, Melody, what´s the truth. I know, in my mind, that, my parents just told me lies. And… you just went out without explanation- Kyousuke se acercó a Melody, please tell me that you are not my concubine, tell me that I'm not a married man who had an adventure with a mexican girl.

Melody no respondió, tras un profundo suspiro, le dio una ultima mordida a su sándwich, el cual le fue tan difícil de tragar, tomó su vaso y con una seña le indicó a Kyosuke que la siguiera.

En la sala lo invitó a sentarse mientras ella tomaba de la repisa un bonito estuche de DVD adornado a mano, al parecer, un recuerdo muy importante. Colocó el disco en el reproductor, encendió el aparato y el televisor, le entregó el control remoto a Kyousuke y se marchó a la cocina, él quiso seguirla, pero las primeras imágenes en la pantalla lo hipnotizaron.

Ahí estaban, como la pareja más feliz del mundo, dando la introducción al video de su boda, hablando en inglés, en español, y en japonés, ambos. Al principio no comprendió, pero después todo se hizo tan claro, Melody sabía hablar japonés a la perfección, y sin embargo, en el hospital ella actuó todo el tiempo como si no comprendiera una palabra.
Aqui les dejo la primera parte, enjoy!


Pero él quiso continuar viendo el video, la felicidad reflejada en sus rostros durante y después de la ceremonia de la boda, el baile, todas las felicitaciones, incluso los adornos en el salón de fiestas, supuso que las gardenias eran las flores favoritas de Melody.

Cuando el reproductor se detuvo y la pantalla quedó en color azul Melody reapareció, sin decir una palabra tomó asiento junto a Kyousuke. Él observó su propio anular izquierdo, donde había una marca circular que mostraba algo que le faltaba, Melody mostró un relicario con cadena de plata que colgaba de su pecho, escondido debajo de la blusa, al abrirlo tomó un anillo que entregó a Kyosuke, y se quedó a su lado, guardando un silencio devastador. Sus ojos miraron fijamente a la brillante escultura equina que adornaba el centro de la repisa, y en su pecho se agolparon todos los sentimientos y recuerdos que esa figura le traían.

sábado, 30 de enero de 2010

quieres ser un vampiro???

http://s9.bitefight.es/c.php?uid=184921

viernes, 1 de enero de 2010

Aqui, la primera parte del capitulo 1.


Capítulo 1

Las Flores del Jardín

1ª Parte.

Preludio


Elizabeth miró su diario, tan lleno de historias, pensamientos y sentimientos, de recuerdos y sueños, mientras que su mente vacía ya no recordaba ni sentía nada. Al final de cada día, solo aquella libreta guardaba los minutos y las horas, los nombres y caras de las personas, en fin, los acontecimientos cotidianos. Toda su vida en tinta y papel. Únicamente. Nada en la memoria, nada en el corazón. Así, después de descargar un nuevo episodio de la novela diaria, tal vez podría dormir con tranquilidad, con la mente en blanco, literalmente.

Esa fue su decisión.

    Keigo.  Ella lo llamó nuevamente, pero él no aparecía por ningún lado, era como si no supiera cuánto le necesitaba. Pero lo peor era que tampoco los demás se daban cuenta de su presencia,  la gente pasaba a su lado sin prestarle la menor atención, incluso por un momento tuvo la sensación de que pasaban a través suyo.  Siempre ocurría lo mismo, y después, estando en el jardín, ¡cómo ansiaba mostrarles a todos la belleza de sus flores!, pero era demasiado tarde, ya no había nadie alrededor.

    Un rayo de Sol le dio en el rostro, sintió la tibia caricia y no quiso despertar, pero al instante reaccionó y se incorporó, sentada en la cama miró su reloj, era demasiado tarde para la escuela, ya había amanecido.

-¿Otra vez te quedaste dormida Lizzy?- preguntó Alissa mientras se servía café y la miraba de reojo.

-Otra pesadilla- contestó adormilada Elizabeth –A pesar de todo... otra vez lo mismo.

-¿A pesar de qué?

-Eh?! ...este... no, digo... nada, solo pensaba en voz alta- la joven pelirroja trató de disimular tomando una rebanada de pan- ¿ya no tenemos mantequilla?

    Faltaban diez minutos para las once de la mañana, el edificio principal  se veía totalmente en calma, nadie andaba por los pasillos y el silencio  incluso  resultaba   molesto  a  los oídos.  Los minutos parecían eternos mientras el maestro hojeaba despreocupadamente un libro de autoayuda y superación personal, en tanto que la mayoría de los alumnos, visiblemente angustiados, intentaban contestar el examen sorpresa.

    La chica pelirroja, contrario a los demás, ya había entregado su hoja con las preguntas perfectamente contestadas y miraba fijamente al frente, despertando la atención de Jovan, quien la observaba por momentos: él contestaba una pregunta y volteaba a verla, como si en el aura de la chica se encontraran las respuestas. Por fin el profesor alzó la vista y pidió los exámenes. Con un desconsolado “Aahhhh” general, los muchachos dejaron de escribir permitiendo al maestro pasar de mesa en mesa a recoger las hojas.

     Elizabeth entró rápidamente a la Biblioteca, y ocupó un alejado cubículo junto a la ventana principal, tenía mucho sueño y en ese momento solo pensaba en dormir, pero sabía que las visiones que la asaltaban al cerrar los ojos se estaban haciendo cada vez más nítidas, aunque para ella fueran tan lejanas como recuerdos antiguos, temía perderse en esas imágenes y después no sabría cuál era la realidad y cuál la ilusión.

     Miró a través del cristal fijando su mirada en el hermoso azul del cielo, como implorando que la cafeína del “latte” que recién había bebido al salir de clases hiciese efecto de inmediato. Después de unos instantes, con un suspiro sacó de su mochila una revista de modas, la actriz en la portada sonreía vagamente, pero fue la estilizada joya que pendía de su cuello lo que atraía la atención de la jovencita, esa imagen fue en un principio lo que había provocado la compra impulsiva en el puesto de periódicos. Ahora podía contemplar detenidamente el intenso tono carmesí, los destellos del diamante que la lente y la destreza del fotógrafo habían eternizado sólo para ella.

    Un repentino mareo y el comienzo de un punzante dolor en la sien la hicieron apartar la vista de la fotografía. Sin darse cuenta, abrió la revista encontrando su Diario en medio de las hojas, ya tenía su lápiz en la mano izquierda y comenzó a escribir. De soslayo miró su reloj, aún faltaba media hora para su última clase, la de Computación.

Más tarde, el joven rubio seguía con la mirada a Elizabeth de un edificio a otro, mientras la chica caminaba hacia el salón de informática; tan ensimismado estaba que no sintió cuando se aproximó Connie.

-¡Jovan!

-Ah, eres tú, ¿qué onda?

-¿A quién ves que no me contestas, eh?- Connie miraba con malicia al muchacho, pues ella sabía perfectamente la respuesta, que por supuesto, él no iba a decir. -Estabas como ido.-

-A nadie, sólo estaba pensando... Y qué, ¿no vas a ir a almorzar?

-Pues si me invitas, saledijo tomando del brazo a su amigo.

   Minutos más tarde, mientras comían ensalada de frutas, Jovan empezó por platicar sus últimas hazañas como titular en el equipo de básquet, pero Connie sólo fingía escucharlo, pues aún estaba algo molesta por la preferencia que el chico mostraba por la pelirroja, así que poco a poco, sin dejar de verlo a los ojos y con una sonrisa congelada en su rostro, se adentró en sus pensamientos, sin saber por qué, desde que había conocido a Elizabeth tenía sentimientos encontrados hacía ella.

    De alguna u otra manera esa muchacha pelirroja siempre sacaba las mejores calificaciones, los maestros la preferían y no se diga los alumnos. Mientras que ella, la simple Connie, tenía que esforzarse diariamente, estudiar hasta medianoche y esmerarse por elaborar los mejores trabajos de investigación, además de ser voluntaria en todas las actividades culturales, y sin embargo, con todo y su medalla de primer lugar en el campeonato universitario de gimnasia artística, siempre terminaba sintiéndose menos que Elizabeth.

    Pero a pesar de todo, no podía negar que la admiraba al verla pasar, o cuando le pedía prestado un cuaderno a la pelirroja  para copiar apuntes, siempre quedaba embelesada al leer la letra diáfana y perfecta. Era un sentimiento más profundo que la envidia misma. Hubiera dado cualquier cosa no por ser como Elizabeth, sino por ser Elizabeth.

 
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